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Un hombre pierde en una sola noche todo lo que daba sentido a su vida, mientras Valladolid celebra sus fiestas. Decide que la ciudad pagará por ello. Tiene formación militar, sabe de explosivos y dispone de tiempo. Lo llaman el Témpano y, a diferencia de lo habitual en el género, sabes quién es desde las primeras páginas. Lo que no sabes es hasta dónde está dispuesto a llegar ni cómo se le puede detener.
Enfrente está Ramiro Sancho, el inspector de homicidios que muchos lectores conocieron en Memento mori. Vuelve en el peor momento posible para él. Acaba de ser padre de dos gemelas con Sara, y la amenaza que recorre la ciudad no da tregua. La novela avanza como una cuenta atrás. Cada atentado llega antes de que la policía haya digerido el anterior, y la pregunta que empuja la historia no es quién, sino por qué y cuándo volverá a golpear.
Pérez Gellida lo resumió en la presentación con una frase que sirve de aviso: «En mis novelas pasan cosas, y en La piel de una gota pasan a lo grande».
Un villano con diario
El Témpano es la gran apuesta del libro. El autor lo describe como un lobo solitario que ha visto, como militar, lo peor que puede hacer un ser humano, y que culpa a la ciudad de las desgracias que lo han marcado. Lleva un diario, y a través de esas páginas vas entendiendo su lógica sin llegar a compartirla. Gellida lo explicó así en una entrevista: «No es mi pretensión en mis novelas despejar la x de quién es el culpable, sino entender los motivos por los que una persona actúa de esa manera».
De ahí viene también el título. El personaje pasó por la República Democrática del Congo y se quedó con una creencia del pueblo lugbara según la cual la muerte no es un final, sino un estado transitorio. En la nota final el autor recoge una fábula sobre una gota de divinidad convertida en piel, don y maldición a la vez. En la presentación añadió una lectura más directa: la de reflejar «esa enorme fragilidad y tensión a la que está sometida la ciudad».
Valladolid como campo de minas
La ciudad no es decorado, es objetivo. Plaza Mayor, la torre de la catedral, Campo Grande, la Estación del Norte. Quien conozca Valladolid reconocerá cada escenario, y quien no, lo recorrerá con un mapa mental cada vez más inquieto. Gellida defiende que nada de esto es ciencia ficción: «Es plausible que una persona con determinados conocimientos pueda poner en jaque a una ciudad». La novela juega con esa vulnerabilidad, con lo que ocurre cuando el agua, la luz o el transporte dejan de darse por supuestos.
El lado personal de Sancho da el contrapeso. Las gemelas recién nacidas lo vuelven vulnerable de una forma nueva, y Sara, con su capacidad de análisis, aporta a la investigación una mirada que la policía no tiene. Un par de avisos honestos. El autor insiste en que la novela es autoconclusiva y se puede leer sin haber pasado por las anteriores, y es cierto. Pero la historia entre Sancho y Sara arrastra mucho peso de Memento mori y sus continuaciones, y quien venga de ahí sentirá más cada golpe. Y Gellida no suaviza la violencia. Si buscas un thriller de guante blanco, este no es tu libro.
Dos voces para una cuenta atrás
La edición de Planeta Audio reparte la narración entre Pau Ferrer y Marta García García. La elección de Ferrer tiene un valor especial para quien siga la serie en audio. Fue él quien narró Memento mori, Dies irae y Consummatum est, así que para muchos oyentes su voz ya es la voz de Sancho. Volver a escucharla tantos años después encaja con la idea de reencuentro que atraviesa el libro.
Marta García García es una de las narradoras más experimentadas del audiolibro en España. Tiene cientos de títulos a sus espaldas y enseña narración de audiolibros en la Escuela de Doblaje de Madrid. Su regla de trabajo, según ha explicado, es que la monotonía está prohibida, y una novela que alterna puntos de vista y acelera por capítulos es terreno ideal para aplicarla.
Son más de quince horas de escucha. Parece mucho, pero la estructura de atentados encadenados y plazos que se agotan funciona bien por tandas. Es de esos audiolibros en los que un trayecto de veinte minutos se te hace corto.
Sancho vuelve nueve años después
Ramiro Sancho nació en Memento mori, publicada en 2013, y protagonizó dos trilogías de novela negra que convirtieron a su autor en uno de los nombres más vendidos del género en España. La última vez que apareció fue en A grandes males, en 2017. Desde entonces Gellida ha publicado ocho novelas sin él. En 2023 llegó la adaptación de Memento mori como serie de televisión, y en 2024 ganó el Premio Nadal con Bajo tierra seca, un thriller rural ambientado en la Extremadura de 1917 que le abrió un público nuevo.
César Pérez Gellida es vallisoletano, y eso se nota en cada calle que vuela por los aires en esta novela. Sobre el regreso de su personaje más querido dijo: «Recuperar su voz es como el reencuentro con un viejo amigo». Para el oyente la sensación es parecida. Si la prueba gratuita de Audible te deja escuchar un título, este es un buen candidato.
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Duración aproximada: 15 horas y 18 minutos
Frecuencia: Audiolibro publicado el 17 de septiembre de 2026
Productora: Audible Publicidad en podcasts
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